La sepsis es una infección en la sangre causada por una bacteria (microbios) o un virus.
El niño podría presentar algunos de los siguientes síntomas:
Para detectar la presencia de una infección, es posible que se le haga alguna de las siguientes pruebas al niño:
El laboratorio necesitará de 1 a 3 días para hacer el cultivo de las muestras y determinar qué tipo de microorganismos está causando la sepsis.
Mientras se esperan los resultados del cultivo, el tratamiento de la sepsis bacteriana y la viral es el mismo: una vez obtenida la muestra, se coloca una sonda intravenosa para la administración de antibióticos y suero.
La sepsis bacteriana se trata con antibióticos por vía intravenosa por un período de 7 a 10 días. Si se determina que no se trata de una infección bacteriana, posiblemente se suspenderán los antibióticos y se retirará la sonda intravenosa.
La sepsis viral no tiene tratamiento específico más que observar al niño con atención y tomar ciertas medidas para que esté cómodo, pues los antibióticos no son eficaces para tratar ninguna enfermedad viral. Se puede administrar un analgésico que no contenga aspirina (por ejemplo, acetaminofén o ibuprofeno) para reducir la fiebre, o aliviar el dolor y el malestar.
Se mantendrá al niño aislado durante un período de al menos 24 horas a partir del momento en que se inicie el tratamiento con antibióticos, para evitar la posibilidad de que contagie a otros pacientes. Deberá permanecer en la habitación durante dicho período; el personal del hospital se pondrá guantes, mascarilla y bata para entrar.
Es posible que le conecten a un monitor para detectar cualquier cambio.
Si el niño vuelve a presentar algún síntoma de sepsis después de regresar a la casa, llame al médico.
Este folleto no es específico para su hijo; sólo le ofrece información general. Si tiene alguna pregunta, llame a la clínica.