La vaginosis bacteriana es una infección leve que ocurre dentro de la vagina. Ocurre cuando hay más bacterias «malas» que bacterias «buenas».
Entre los síntomas de la vaginosis bacteriana se incluyen:
El picor y el ardor no son signos frecuentes de la vaginosis bacteriana. Por eso, si presentas estos últimos síntomas, tu médico averiguará si padeces otras afecciones.
En la vagina viven tanto bacterias buenas como malas. Cuando hay menos bacterias buenas de lo habitual, crecen más bacterias malas. Y esto puede causar los síntomas propios de la vaginosis bacteriana.
Aunque los médicos no saben con certeza qué causa la vaginosis bacteriana, hay algunas cosas que pueden hacer que sea más probable que se desarrolle. Entre ellas se incluyen darse baños vaginales, fumar o tener más de una pareja sexual o una nueva pareja sexual. La vaginosis bacteriana es más frecuente en personas que han mantenido relaciones sexuales, aunque no es una ETS y no siempre se transmite de una persona a otra.
No se puede contraer una vaginosis bacteriana de cosas como los asientos de inodoro, las sábanas, las toallas o nadar en una piscina.
El médico te hará preguntas sobre tu salud y tus síntomas, te explorará y es posible que te haga un tacto vaginal para explorarte el interior de la vagina. Necesitará recoger una muestra de flujo vaginal con un hisopo para analizarlo en la consulta o en un laboratorio.
El tratamiento habitual de la vaginosis bacteriana son los antibióticos (medicamentos que combaten las infecciones bacterianas). Vienen en forma de pastillas que se tragan o de geles o cremas que se aplican dentro de la vagina.
Puesto que la vaginosis bacteriana puede reaparecer, es posible que el médico te deba recetar antibióticos más de una vez. Aunque te encuentres mejor antes de completar el tratamiento, asegúrate de completarlo tal y como te lo haya indicado tu médico. Esa es la mejor forma de matar a las bacterias nocivas.
No siempre es posible prevenir la vaginosis bacteriana. Pero puedes reducir las probabilidades de contraerla no utilizando espráis vaginales, otros productos para lavarte la vagina o espráis corporales cerca de la vagina.
También puedes ayudar a prevenir la vaginosis bacteriana no manteniendo relaciones sexuales. Si mantienes relaciones sexuales, limita la cantidad de parejas sexuales. Así mismo, utiliza un condón, un preservativo para los dedos o un preservativo dental (también llamado "barrera dental", "dique dental" o "barrera bucal") cada vez que mantengas relaciones sexuales. Esto ayuda a protegerte también de contraer una enfermedad de transmisión sexual (ETS).
Cuando una vaginosis bacteriana se trata adecuadamente, suele desaparecer sin problemas, pero puede reaparecer. Si no se trata, es más probable que ocurran cosas como estas:
Si crees que tienes una vaginosis bacteriana, acude a tu médico o a un centro de salud como Planned Parenthood (Planificación familiar). La vaginosis bacteriana causa los mismos síntomas que algunas ETS, por lo que es tu médico quien te debe decir qué es lo que te ocurre. Si se trata de una vaginosis bacteriana y tu pareja sexual también tiene vagina, ella también debería hacerse una revisión.
Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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