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Sin importar su edad, ya sea por medio de otros niños, las noticias, en persona o por los medios, es muy probable que los niños escuchen información sobre la aplicación de las leyes migratorias. El equipo de trabajadores sociales de Children’s Minnesota ha creado este documento para ofrecer algunos consejos sobre cómo hablar con los niños de las acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (I.C.E).
El primer paso siempre es preguntar para ver qué sabe el niño. No piense que para poder ayudar a un niño que está preocupado es necesario responder todas las preguntas que tiene. Lo importante es su presencia, escucharlo bondadosamente y ofrecerle apoyo en todo momento.
Consejos sobre qué decirles a los niños sobre I.C.E.
Primero averigüe qué saben
Pregúnteles qué saben, qué han visto o escuchado. Muestre curiosidad. Por ejemplo, dígale: “Están pasando muchas cosas, ¿verdad? ¿Qué has oído?”
Básese en lo que ya saben para decidir de qué hablar
Ayúdeles a lidiar con sus intensas emociones y aproveche para corregir la información equivocada que hayan escuchado.
Permita que los niños dirijan la conversación
Esté dispuesto a que le hagan preguntas.
Hable de manera sencilla y concreta
Hágales preguntas que permitan a los niños ser más específicos: “¿Qué quieres que haga?” O “¿cómo te apoyo?”
Hable con sinceridad
Diga la verdad de un modo que el niño pueda entender. La sinceridad fomenta la confianza.
Preste atención a los sentimientos
Anímelos a expresar sus emociones y enfatice que los sentimientos son normales. Dígales que es normal y que está bien sentirse triste, ansioso o con ganas de llorar. Explíqueles que también es normal sentir varias emociones al mismo tiempo. No tiene nada de malo divertirse cuando otras personas están tristes. Uno puede ser valiente y llorar.
Mantenga usted también la calma
Hagan juntos ejercicios de respiración profunda y de contar. Relaje su propio cuerpo de modo que los niños imiten la manera en que usted regula sus emociones.
Confórtelos continuamente
Los niños buscan la seguridad y necesitan saber que usted, por ser adulto, va a hacer todo lo posible por protegerlos.
Esté atenta a las reacciones de estrés de los niños
Si ve estas señales por un corto tiempo, apóyelos emocionalmente y actúe con calma y manteniendo las rutinas. Si los síntomas continúan por más de dos semanas o si empeoran, busque la ayuda de un maestro, algún vecino de confianza, el pediatra o de un especialista en salud mental.
- Los niños muy pequeños pueden percibir el estrés y la tensión en el ambiente, y esto se puede manifestar por medio de comportamientos de regresión como el volver a orinarse en la cama.
- Los niños pequeños en edad escolar puede que comprendan en parte lo que sucede, pero que no entiendan la complejidad de los hechos. Puede que les cueste trabajo concentrarse o que tengan miedo de ir a la escuela o de salir de la casa.
- Otras señales de estrés: los dolores de cabeza y de estómago pueden ser respuestas físicas al estrés y se pueden observar cambios de conducta, por ejemplo, en el apetito o para dormir.
Lo que no se debe decir
No les diga que “no se preocupen” o que “a nosotros no nos va a pasar nada”, ya que los niños pueden sentir que no toma en serio su preocupación y no fomenta la confianza para hablar de los temores. También puede crear un falso sentido de seguridad que no cuadra con lo que los niños ven en los medios.
Sugerencias para apoyarlos
Dígales que es válido sentirse así
Independientemente de la edad del niño, enfatice la validez de sus sentimientos, ya sea confusión, miedo, frustración, enojo, preocupación. Basta con escucharlos y permitirles hablar de lo que sienten si no sabe qué más decirles.
Modere su consumo de noticias
Modere el acceso a las noticias en el auto, la televisión, etc. Póngales el ejemplo y no vea o escuche las noticias todo el tiempo. Descanse de ver noticias periódicamente y vuélvase a conectar cuando sea necesario.
Consejos para fomentar la tranquilidad
Si usted conserva la calma, los niños se sentirán más seguros.
- Deles la oportunidad de expresar sus sentimientos hablando, escribiendo o dibujando.
- Recurra a la respiración profunda o al uso de objetos a los que puedan jugar con las manos.
- Mantenga las rutinas.
- No hable de cosas de adultos delante de los niños lo más que pueda.
- Enfatíceles que cuentan con usted si tienen preguntas o si algo les preocupa.
Encauce su energía
Ayúdelos a encauzar su energía hacia áreas de su vida que sí pueden controlar de modo que fomenten su capacidad de adaptación en momentos difíciles.
Indíqueles que cuentan con usted, pero también tómese usted en cuenta
Reitéreles que pueden acudir a usted en cualquier momento. Es probable que lo busquen para hablar cuando menos lo piense o solo a ratos, en vez de desear una conversación planeada o sobre un solo tema, mucho dependerá de la edad.
Cuide de usted mismo. Los adultos también tenemos que ver cómo está nuestra salud mental. Protéjase del agotamiento y no contagie su ansiedad a sus hijos.